Soplos de la noche

corren taciturnos,

sin ritmo ni trasnoche,

sin cielo de canciones,

en las tardes del soroche.

 

Soplos del día,

reflejan luz de valles,

mientras sombras se escondían

entre angostas calles.

 

Soplos de la noche,

Soplos del día,

corriendo sin reproche,

sin falsa la osadía,

navegando por los aires.