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Universidad Cuadrática – Cuento

 

“¿Aburrido de lo mismo? ¿Busca una universidad con principios educativos y a la vez divertidos? Venga a la Universidad Cuadrática, donde le enseñaremos lo que es aprender viviendo”.

Luchino vio el panfleto con cierta curiosidad. Acababa de terminar el colegio y buscaba una universidad donde estudiar. No pudo contenerse más y decidió averiguar cómo se aplicaba al examen de ingreso.
–Luchino, ten paciencia –le aseguraban sus padres–  no sabes nada acerca de esa universidad.
Tenían razón, y fue por eso que Luchino decidió averiguar más al respecto. Continue reading

Univer-ciudad Cuadrática – Cuento

Cuento Ganador el 2002 del Primer Puesto de los Juegos Florales de la UPC

1

Luchino despertó. Miró su reloj; eran las once y diez de la mañana.
–Maldición, hoy comienzan mis clases –aseveró.
En Universidad Cuadrática, las vacaciones concedidas a los alumnos duraban un año. El otro año, era dedicado al ciclo de estudios. Era por eso que los alumnos más capaces acababan su carrera en diez años. Ni qué comentar sobre los alumnos de Medicina; era digno de fascinación ver a estos jóvenes de frentes arrugadas, pelo cano y veinte años de estudios, todos estos, amontonados sobre voluptuosas barrigas cuando salían como orgullosos egresados de la Institución. Obviamente muchos doctores,  aprovechaban para jubilarse a los cinco años de ejercer su profesión. Continue reading

Vientos – Poema

 

Soplos de la noche

corren taciturnos,

sin ritmo ni trasnoche,

sin cielo de canciones,

en las tardes del soroche.

 

Soplos del día,

reflejan luz de valles,

mientras sombras se escondían

entre angostas calles.

 

Soplos de la noche,

Soplos del día,

corriendo sin reproche,

sin falsa la osadía,

navegando por los aires.

Silencio – Poema

 

Gaviotas colorean los mares en un oleaje de primavera.

Vuelve a mí viento perdido, voz de los océanos,

y aleja las tempestades y sus gritos de fuego.

Dispara relámpagos como dardos hacia mis enemigos,

y déjame a mí yacer en un colchón de aguas dulces.

 

En mi corazón prima el silencio,

el tamborileo profundo de noches sin retorno.

Dagas oscurecen la verdad.  Sácalas y el mundo se desangra.

Sus misterios por ende yacen,

ocultos bajo libros de piedras.

Rieles del Tiempo – Poema

 

Triste retrueno de rieles

anuncian la ida de seres queridos

con un lento venir,

con un sigiloso despedir.

 

Un agudo tintineo,

anuncia el tiempo

ya llegado a su fin

mientras viscosos humos de estribor

cubren vela sobre la reciente penumbra.

 

El cielo apagado,

opacado por la lejanía del tren

ya se aleja,

dejando atrás la amarga desolación

de llantos y murmullos.

Réquiem ad Astra per Aspera (Poema)

Surge tras los montes

la desastrosa ave

del pico en réquiem.

Su noche de lívida presencia,

escarmienta los pájaros,

menos aquél.

Tan gris es el aparato

que la luna refleja

y en los aires gélidos

la cabeza pone en pie

como quien alberga

la paz de un rey.

Cuando sus pastosas tierras

pronto se talquean,

bajo dos augurios

un eclipse retoña.

Cambia de faz

la noche enternecida,

brotan los húmedos rosales

de la efímera mañana.

La corriente carraspea

el acerbo pedregal,

el murmullo se torna

en extraño rumor.

Ya al alzar la mirada

veo quién soy:

aquél al que el pasaje efímero del tiempo

todo le dio.

Pedestal de Hierro (Poema)

Pedestal de hierro tengo,
ante ustedes y mis ojos.
Un ciego alimento sexual,
que cena pero jamás engorda;
y todo por sentir este vacío
falto de amor.

A veces sueño,
en mi subconsciente platónico,
con aquella mujer,
niña de espíritu,
loca y desenfrenada,
pero cúmulo intelectual
de sonrisa sensual
e inocencia casual.

Luego despierto
para ver que no estás,
y sentir- sólo sentir…
que algún día estarás.

El Murmullo que Silencia los Ríos (Poema)

Eres dulce mi primavera,

verde en el pasto donde floreces,

azul en tu suave canto de paloma.

 

Tu murmullo silencia los ríos

y me embriago

con el tibio raudal de olas

con el que rodeas mi cuerpo.

 

Arrastrado en tus aguas,

déjome llevar al inconsciente destino

donde desembocas.

 

Échome en tu verde pedestal

de hierbas y fragancias dulces,

y de pronto me hallo

botando suspiros color rosa.

 

Oh sol,

¿qué sucede con tu luz

que ha sido opacada por ojos

del color de la propia tierra?

Encontré dos tiernos luceros

en el río profundo y lejano

del Edén secreto;

aquél donde avizoran las montañas

frente al muro y sus lamentos.

 

No oses bajar el cuello

permitiendo que esas lágrimas

hagan más salada esa mar

y más lamentado ese muro.

 

Coloca tu mano sobre la mía

aferrándote con fuerza

y verás resucitar la mar que ha muerto.

Metámonos en sus aguas dulces

que dejaron atrás la sal.

 

Ahora observa mis ojos risueños

claros sobre ese rostro tan tuyo

y únete a mis esperanzas

que no serán más un muro de lamentaciones,

sino uno de constantes alegrías.

 

Te acercas como una rosa

y tan delicada yo te toco

tus labios de polen

emanando la miel

que mi paladar

poco a poco palpita.

 

Dame un abrazo fuerte-

como raíces que brotan

de árboles inclinados y tersos

en un entrelazo que sólo cesa

si con el hacha

la vida me cortas.

La Llanta Humana (Poema)

Nunca antes se había visto

un fenómeno como La Llanta Humana.

Su ruedo ha marchitado las flores,

callado el pico al gallo

y aguado el día a San Valentín.

Con tanto chapucero,

¿quién puede ver los huecos de la pista?

La Llanta Humana,

ay, ¡pobre de ella!;

sube la cúspide del cerro,

sin saber que después

rodará cuesta abajo;

aceptémoslo pues a murmuro de huayco,

mientras La Llanta Humana

tropieza su cerro y nos aplasta.

¿Por qué será que como peruanos,

vemos sólo círculos, ruedas y rodeos?

Escombros Ideales (Poema)

Ya iniciado el letargo citadino que cumula el resorte nocturno,

Un rutilante pasaje de quebradiza soltura cuelga lo diurno.

El opaco celestial de embolsado furor ya cesó su sol enmarmolado.

Son los absortos trazos ilusos los que ignitan las semillas creativas

Esculpiendo en cinceles concreto desviado en abstracto enarbolado.

Zaherir causa justa en vientos ruinosos es hundir el vaivén

De olas etéreas que sumergen tal realismo en corrientes del Zen.

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