Un leve canto de aves,

mece los riachuelos de mi conciencia,

como trémulas naves,

que se olvidan de mi presencia.

 

Estrechos rayos de luz,

cubren viejos cantares,

como coplas vacías,

cargadas por los mares.

 

Mis murmullos se hacen leves,

entre tanto canto,

para ver si tú te atreves,

a amarme tanto.

 

Ciegos son tus ojos,

de mi pasión celosa,

que atrae en manojos,

mi corazón que destroza.