Ya iniciado el letargo citadino que cumula el resorte nocturno,

Un rutilante pasaje de quebradiza soltura cuelga lo diurno.

El opaco celestial de embolsado furor ya cesó su sol enmarmolado.

Son los absortos trazos ilusos los que ignitan las semillas creativas

Esculpiendo en cinceles concreto desviado en abstracto enarbolado.

Zaherir causa justa en vientos ruinosos es hundir el vaivén

De olas etéreas que sumergen tal realismo en corrientes del Zen.